Cómo reducir el estrés en visitas al veterinario

6 de June del 2014

El escenario es conocido por muchos de nosotros: te preparas para ir al veterinario con tu mascota y, tan solo con sacar la caja de transporte o subirlo al auto, ya está muerta de miedo. Claramente el tener un perro o gato estresado a la hora de visitar a tu veterinario no solo es un estrés para tu mascota: también supone un enorme estrés para ti y, por qué no decirlo, para tu veterinario, que verá dificultado cualquier manejo que quiera llevar a cabo.
Pero, ¿por qué ocurre esto? Démonos un par de segundos para ver la situación desde los ojos de nuestras mascotas. Es el caso para muchos de nuestros perros o gatos que la caja de transporte es utilizada únicamente para salidas que tienen un curso o un resultado poco agradable. Si no acostumbras a tu mascota de pequeña a la caja de transporte, probablemente le resulte incómodo utilizarla y hasta estresante. Por otro lado, piensa que habitualmente llevamos a nuestros perros o gatos al veterinario únicamente cuando están enfermos, necesitan ser vacunados o queremos que los bañen. Es decir, solemos llevar a nuestros animales en un viaje que para muchos de ellos de por sí es estresante para terminar en un lugar que les resulta poco familiar, con personas que no le son muy conocidas y para ser sometidos a manejos que a veces pueden ser poco agradables.

Teniendo lo anterior en cuenta, te damos una lista con sencillas medidas que puedes llevar a cabo para lograr visitas al veterinario menos estresantes para ti y tu mascota:

1.- Desde pequeño acostúmbralo a su caja de transporte. Mantenla disponible en tu casa, cosa que no aparezca únicamente cuando la necesites usar y pueda ser usada como casa o refugio por tu perro o gato. La idea es que sea percibida por tu mascota como un lugar donde se sienta cómoda y segura. Motívala a ingresar lentamente depositando premios sabrosos cada vez más adentro de la caja. Una vez que tu mascota ingrese por completo, cierra la caja por un segundo, sin poner seguro, ábrela enseguida, y dale un puñado de premios sabrosos a tu mascota. Paulatinamente alarga el tiempo de permanencia con la caja cerrada, poniéndole seguro y terminando por abrirla y dar premios sabrosos. Si tu mascota se muestra estresada o inquieta, significa que avanzaste muy rápido y debes volver atrás cerrando la caja por menos tiempo. Una vez que logres un  tiempo aceptable, cierra la caja, levántala con tu mascota dentro y bájala enseguida, abriendo la caja y dando un gran premio a tu mascota, además de felicitarla efusivamente. Logrado esto, alarga paulatinamente el tiempo y la distancia a la que transportas a tu mascota dentro de su caja. De nuevo: si aparece cualquier signo de estrés, significa que avanzaste muy rápido.

2.- Una vez lograda la asociación positiva con  la caja de transporte, preocúpate de no echarla por tierra utilizándola solo para salidas al veterinario. Mantén siempre la caja visible y utilizable para tu mascota. En los perros, procura utilizarla para salidas que tengan consecuencias positivas y agradables para ellos, como idas a parques u otros lugares entretenidos para ellos. En el caso de los gatos, puede ser un tanto más complicado, por lo que debes asociarlo siempre a premios. Otro modo en el que puedes ayudarte en el caso de los gatos es rociando las esquinas de la caja con Feliway antes de usarla. El Feliway es un análogo sintético de las feromonas que los gatos utilizan para marcar su territorio como un lugar conocido. De este modo, aplicando Feliway en la caja, ella será percibida como un lugar seguro y familiar.

3.- Procura realizar visitas a tu veterinario que no terminen en manipulaciones  incómodas o pinchazos. Probablemente a él no le molestará que lleves a tu perro de visita. Tanto en estas visitas como en las reales, trata de asociar el lugar y al veterinario con algo positivo. Juega con tu perro en la clínica, trata de que reciba cariño de parte del personal y se vincule con ellos positivamente. Lleva premios sabrosos para entregarle a tu mascota y para que el personal de la clínica y tu veterinario le entreguen a tu mascota. Así, tu veterinario dejará de ser percibido por tu perro o gato como “la persona que me pincha” y pasará a ser visto como “la persona que habitualmente me da cosas ricas y cariño y de vez en cuando me pincha”.

4.- Asocia cada procedimiento realizado en la clínica a algo positivo: si tu perro o gato fue vacunado y se portó bien, dale un premio sabroso. Dale algo rico mientras lo bañan también. Si se porta bien durante el examen clínico, prémialo. La idea es generar una asociación positiva para que todos estos procedimientos pasen a anticipar un premio y, de esta manera, tu perro o gato estén casi deseosos de que se lleven a cabo (porque cada vez que ocurren, después viene un premio sabroso). En el caso particular de los gatos, puedes acompañar la visita al veterinario con un poco de catnip para relajarlo, pero ten en cuenta que en situaciones de estrés, algunos gatos no responden a su efecto.

5.-Practica en tu casa: realiza diversas manipulaciones que podría realizar tu veterinario con tu mascota y prémialo mientras responda bien. Toca sus patas y prémialo, toca sus orejas y prémialo, levántale la cola, tócale el abdomen, examina sus dientes… todo asociado a premios.

6.- Aprovecha la etapa de socialización de tu cachorro o gatito para implementar estas medidas. De todos modos, si ya son adultos, siempre estás a tiempo.
Siguiendo estas indicaciones, lograremos visitas más agradables para ti, tu mascota y tu veterinario.

fuente: www.ethosvet.net